Elegía a un hermano

14.02.2019

Acerba semper et immatura mors eorum qui inmortale aliquid parant. 

 Un peso divino,

un golpe helado

un empujón que me ha derribado

eso es hermano mío

una elegía para ti,

rey abdicado.

Aquí te apartas

aquí te vas

oriundo de la alegría

compañero de mil batallas,

eterno mesías.

Estuviste ahí

cuando el dolor se pintó en ocre

en mañanas bohemias,

siempre que sufrí.

Tú estuviste allí sintiendo el hambre,

acompañándome en cada instante.

Todas las mañanas en las que yo me apagaba,

tú estabas ahí y a cambio nunca pediste nada.

Aquí te apartas

aquí te marchas,

me dejas un sinfín de recuerdos

un cajón de momentos

una vida,

compañero.

Y como dijere Manrique:

"Y pues vemos lo presente

cómo en un punto se es ido

y acabado,

si juzgamos sabiamente,

daremos lo no venido

por pasado."

Meditación como medicación ante esta soledad,

esta es mi realidad.

Sea pues

descansa en paz hermano,

nos veremos donde

las musas cantan y los árboles hablan,

donde los hados bailan y los dioses comen,

allí estarás tú,

esperándome.


Acerba semper et immatura mors eorum qui inmortale aliquid parant.