Mi Ikigai 私 の生き甲斐

21.10.2018

...Reconocer la vida en cada sorbo de aire, en cada taza de té...

A veces luchamos por algo que no entendemos pero que llevamos dentro nuestra, otras veces, buscamos algo por lo que luchar.  

En esta ocasión os hablaré del Ikigai, un concepto japonés que descubrí hace un par de años. Gracias al descubrimiento de este concepto pude cohesionar todo mi pensamiento y entender hacia donde estoy evolucionando. Porque creo que en esta vida no se puede tener todo claro, pero al menos algo debe tener una razón de ser, al menos algo que haga que todo cobre sentido. 

Según la cultura japonesa todos tenemos un Ikigai. Es decir, una razón por la que vivir. 

Muchos tendrán esa razón por la que se levantan todas las mañanas. El Ikigai conforma el epicentro de la unión entre aquello que amas, aquello que eres bueno, aquello por lo que puedes ganarte la vida y lo que el mundo necesita de ti. Es decir, encontrarte a ti misma. 

Todas tenemos habilidades: dibujar; escribir; pensar; cantar; tocar un instrumento; bailar; nadar; saltar; crear. Saber qué se te da bien ayuda a conocerte mejor, a explotar tus conocimientos y a mejorar como persona. 

No obstante, el Ikigai puede no llegar a encontrarse en toda una vida. A veces hace falta una búsqueda profunda y prolongada para encontrar aquello que nos hace feliz. El término en concreto se compone de dos palabras: iki 生き que se refiere a la vida, y kai 甲斐 que significa a grosso modo como la realización de lo que uno espera y desea.

Y, ¿Cuál es mi Ikigai? 

Lo cierto es que no tendría porque haberlo encontrado, pero creo que me esforcé por comprenderme a mí mismo y por entender hacia dónde quería evolucionar. Para entender ''mi razón de ser'' os recomendaría una película. El último Samurai, una película que se estrenó cuando yo era pequeño y que puedo decir a día de hoy que es mi filme favorito. Si os digo la verdad, he visto la película más de diez veces. Cada año la miro cuando necesito recordarme quien soy y a dónde voy. Recuerdo la primera vez que vi la película, nunca antes me había emocionado tanto. 

Con el tiempo me fui comprendiendo y entendí que quería paz. Encontrar la paz. Pocas habilidades tengo, de entre ellas, el manejo y aprendizaje de lenguas. Y es que nunca despunté en ningún ámbito mas que en el de la lengua. Quizás ya entonces, siendo un infante me cautivara por los fonemas japoneses. Quizás. No lo sé a ciencia cierta, lo que sí sé es que me cautivó. 

Así que mi Ikigai, el cual he ido discerniendo con el paso del tiempo, no es otro que el constante aprendizaje de la lengua japonesa y la posibilidad de compartirlo con aquellos a los que quiero. Porque no solo avisté un gusto en ello, sino que descubrí que me motivaba a levantarme por las mañanas. 

Sea cual sea el lugar al que llegue, estoy seguro de que será bien cerca de la paz que busco en un lugar en el que creo me voy a encontrar. 

Espero que podáis encontrar vuestra razón de ser y que tengáis algo por lo que levantaros cada día. Gracias por llegar hasta aquí, de corazón.