Punto de fuga

30.12.2018

El destino de los hombres está hecho de momentos felices, toda la vida los tiene, pero no de épocas felices.- Friedrich Nietzsche 



Oigo el tic tac del reloj situado en la pared. Somos él y yo, los únicos que se encuentran despiertos. No digo nada, no hago nada. Un cigarro en la mano tiembla con soltura, en la otra tiembla una botella de agua. Solitario y titubeante decido atarme el abrigo, simplemente es una vez más. Salgo al encuentro de la noche húmeda y fría, no hay nadie. Todo me parece extremadamente silencioso. Recorro las calles hacia la salida de la ciudad, no me apetece sentirme observado. A los pocos minutos me fundo con la oscuridad de la noche, ya no hay luces que iluminen mi paso. No me preocupa la oscuridad, he recorrido numerosas veces el mismo camino. Me adentro cada vez más en el camino y de pronto me elevo, ya no soy yo mismo. Fuga disociativa lo llaman algunos psicólogos. No obstante, yo prefiero llamarlo liberación. 

Al volver en mí no hay ya miedo ni tampoco angustia, todo es bienestar y libertad. Muchos creerán que es un problema psicológico y estarán en lo cierto, pero ello no lo exhibe de ser una gran habilidad para vivir momentos felices. 

Repito la escapada numerosas noches más, las necesito como el yonkie necesita de sus drogas. Retomo el mismo camino y me pierdo cada noche de la misma forma. Cada noche vuelo en el cielo, no soy yo es el viento que me eleva. Cada vez se vuelve más necesario escapar y tornarme uno en mis fugas. Acabo por implementarlas de día, cuando tengo que ir a clase, cuando tengo que ir a comprar, cuando tengo que salir con los amigos, siempre que lo necesito me fugo de mí mismo. Ya no son algunas noches, ahora es cada día. Me escapo con mi soledad. No necesito libros ni tampoco música, no necesito nada. Puedo andar durante horas, recorrer kilómetros y acabar en otros pueblos y ciudades. Siempre sé cuando parar.  

Qué mejor compañía que la de un árbol ya marchito, qué mejor lugar que un camino solitario rodeado de naturaleza y libertad. Todos tenemos una lucha interior que los demás no conocen, la diferencia está en quien sabe tratarla. No te fíes de nadie, te van a fallar. No te fíes jamás de alguien que te diga: lo comprendo. Si quieres fiarte de alguna persona mírale a los ojos y cuando veas en ella un resplandor o un reflejo en su vista, entonces sí, cree en ella. 

La realidad es mucho más triste de lo que siempre queremos creer, la vida no es un camino de rosas. A veces merece la pena pensar en alto, no por quien te vaya  a escuchar sino por quien te vaya a comprender. A veces hay que pensar en alto. Todas vuestras palabras son vacías, vuestro arrepentimiento son las pruebas ficticias de aquél día. Vais corriendo por la vida con la muerte detrás, no os dais cuenta de que lo que importa está delante y no detrás...

¿Aliados? ¿Comunistas? ¿Feministas? ¿Animalistas? Todos sois de gatillo fácil: yo también sé decir cuatro obviedades por Twitter y recibir esos likes. Todo son palabras vacías, yo también soy comunista si cuando alguien pregunta me he visto la batalla de Stalingrado. Yo también soy feminista si cuando alguien pregunta le digo que el lenguaje debe ser inclusivo. Yo también soy vegano y animalista si cuando no está nadie mirando me como un bocadillo de jamón. Necesitáis del odio, la rabia y el insulto porque el frustramiento es vuestro único fruto. Sois el cáncer de la sociedad, impostores de gatillo fácil. Estáis acostumbrados a ver que los demás os sonríen porque vivís rodeados de hipócritas, os digo que mañana cuando lo necesitéis ninguno estará ahí. 

Ahora decidme vosotros que sois los valientes, es fácil ser del proletariado cuando vives en el otro lado, cuando tu padre no trabaja por la noche metido en el barro para que puedas comer. Decidme que sois feministas y lo único que conocéis son las tres olas del feminismo, hasta yo sé más y lo único que he hecho es escuchar a una hermana que ha estudiado sociología en la universidad. Vivís de criticar y destacar los defectos de los demás sin pararos a pensar en el estado emocional de los que os aman de verdad. Sois todos unos hipócritas vivís trescientos sesenta y cinco días al año de criticar y destruir, levantaros a las tres de la mañana sin papá y mamá con la ansiedad pegada al cuello queriendo huir de ahí. Ya no interesa tener opinión, ahora solo interesa que vuestra opinión sea el centro de atención, fíjate que cuando llega la noche quien se siente vacío siempre eres tú. 

Ahora ven y dime que no hay fugas que valgan, que huir al bosque está prohibido y que he de joderme, sin más. Prefiero vivir en paz sin joder a los demás antes que ser un capullo irracional. 


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